
Es una especialidad médica que se dedica al diagnóstico y tratamiento de enfermedades del aparato urinario; además, del aparato genital y reproductor masculino.
Muchas de las enfermedades que atiende el urólogo son específicas de los hombres; sin embargo, tanto en hombres como en mujeres, el urólogo indistintamente atiende los trastornos del aparato urinario.
Todas aquellas del sistema urinario (infecciones, incontinencia, urgencia, micción nocturna frecuente, cálculos renales o en vejiga), las relacionadas específicamente con el correcto funcionamiento de la próstata (hiperplasia benigna, tumores) y las relacionadas con el sistema genital/reproductor masculino (disfunción eréctil, fimosis).
En los EE UU uno de cada ocho hombres será diagnosticado con cáncer de próstata, siendo 67 años la edad media del diagnóstico. En España, el cáncer de próstata es el tercer tumor más frecuente y la tercera causa de muerte por cáncer.
Así como en mujeres mayores de 25 años se recomienda una visita regular al ginecólogo para despistaje de cáncer de cérvix, o en mujeres mayores de 45 años al oncólogo para despistar cáncer de mama, en hombres mayores de 44 años se recomienda una revisión anual al urólogo para despistaje de cáncer de próstata.
En el caso de presentar síntomas de Hiperplasia Prostética Benigna (agrandamiento de la próstata sin presencia de células tumorales) o pertenecer a grupos de riesgo (fumadores, obesos, raza negra, con parientes con antecedentes de cáncer de próstata), se deben iniciar las visitas con el urólogo incluso antes de los 45 años. Por ejemplo, dada la mayor incidencia de cáncer de próstata en pacientes de raza negra que en aquellos de raza caucásica, se recomienda a los hombres negros iniciar sus visitas al urólogo a partir de los 40 años.
La Hiperplasia Benigna de Próstata (HPB o BPH) es una enfermedad que consiste en el agrandamiento anormal, no canceroso, de los tejidos de la próstata, lo que altera el proceso de la micción.
El aumento de los tejidos prostáticos presiona la uretra a su paso por la próstata, obstruyendo el paso de la orina en su camino hacia el exterior. La alteración de la micción se manifiesta por: disminución del caudal del chorro miccional, urgencia miccional, retardo miccional, nicturia (necesidad de orinar varias veces durante la noche) o vaciado vesical incompleto.
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer de próstata son: edad, raza, antecedentes familiares, alta estatura corporal, tabaquismo, obesidad, estilo de vida sedentario, alta ingesta de calcio, enfermedades de transmisión sexual.
En sus inicios, el cáncer de próstata es asintomático, de allí la importancia de un despistaje preventivo. Las visitas regulares al urólogo son muy importantes. En etapas posteriores de desarrollo del tumor, los síntomas pueden ayudar a diagnosticar el cáncer de próstata.
El urólogo puede detectar un agrandamiento de la próstata mediante un tacto rectal. De ser recomendada por el urólogo, la prueba de nivel de antígeno prostático en sangre (PSA) puede ayudar al diagnóstico. Por último, una biopsia de tejido prostático puede confirmar la presencia de células tumorales y su estado de desarrollo.
El tratamiento y las probabilidades de curación dependen del estado de desarrollo del cáncer de próstata.
El estado de desarrollo del cáncer de próstata depende de 4 factores: 1) los niveles de PSA; 2) el grado del tumor según se determine por la biopsia (escala de Gleason); 3) el “T-stage” del tumor (localizado o diseminado); y, 4) el cáncer ha hecho metástasis (“M-stage”) a nodos linfáticos, huesos o otros órganos.
En general, se considera normal un PSA de hasta 4,0 nanogramos por mililitro (ng/ml) de sangre. Sin embargo, los niveles de PSA que se consideran normales dependen de la edad del paciente:
Hasta los 39 años un nivel de PSA se considera que es normal hasta 1,4 nanogramos por mililitro (ng/ml) de sangre. Para el grupo de edades 40-49 años, hasta 2,5 ng/ml; para el grupo 50-59 años, hasta 3,5 ng/ml; para el grupo 60-69años, hasta 4,5 ng/ml; y, para 70 o más años, hasta 6,6 ng/ml.

Se refiere a una escala que utiliza el patólogo para diagnosticar el tipo de cáncer a partir de una muestra de biopsia. De la observación celular en microscopio se asigna una puntuación del 1 al 5. La puntuación 1 corresponde a células normales o casi normales, mientras que la puntuación 5 corresponde a células claramente anormales (tumorales).
Dado que en una muestra pueden estar presentes células con diferentes niveles de malignidad, el grado de Gleason se calcula a partir de las puntuaciones, tomando en cuenta las dos puntuaciones más comunes en la muestra.
Para determinar el Grado Gleason se suman las dos puntuaciones Gleason mas comunes en la muestra. El Grado Gleason va del 1 al 5. La mayor probabilidad de éxito con el tratamiento es para el Grado 1. Un mayor grado Gleason se corresponde con un aumento en la probabilidad de que el tumor se haya diseminado más allá de la próstata.
La International Society of Urological Pathology estableció en 2014 los tres grupos de riesgo sobre la base de los cinco Grados Gleason:

La disfunción eréctil es la pérdida de capacidad para lograr o mantener una erección firme que permita tener una relación sexual adecuada.
Algunas enfermedades están relacionadas con la disfunción eréctil: diabetes, obesidad, tabaquismo, alcoholismo, abuso de algunas drogas, hipertensión, arterioesclerosis, depresión o trastornos nerviosos (p.e. esclerosis múltiple o Parkinson).
Tratando, por un lado, la causa, y por otro, los efectos en el sistema urogenital, la disfunción eréctil es curable. El médico urólogo dispone de un abanico de opciones para tratar la disfunción eréctil. Las ondas de choque son una de esas opciones.
Afortunadamente, muchas enfermedades masculinas pueden ser tratadas con éxito si se diagnostican y tratan oportunamente. Como estrategia preventiva, se recomienda a los pacientes mayores de 45 años, en especial aquellos con mayores factores de riesgo (p.e. fumadores, de raza negra, hipertensos o hipercolesterolémicos), un examen anual de exploración prostática para lograr un depistaje temprano de cáncer. Esto permite diagnosticar y tratar a tiempo enfermedades que son tratables, evitando complicaciones. En cada caso, el especialista hará las recomendaciones sobre frecuencia de futuras evaluaciones vasculares.

En Centro Médico Pasquali & Asociados contamos con un equipo de médicos especialistas que podrán ofrecerte ayuda para prevenir o para tratar enfermedades en el tracto urinario o en el sistema genital/reproductivo. Disponemos de servicios de urología y de ginecología. Los tratamientos que aplicamos son personalizados y utilizamos en ellos la mejor tecnología. Consúltanos. Citas: telefónica al +34 877 977 878, WhatsApp al +34 637 661 208, online por nuestra APP Web PacienteCMPA o en nuestra página web www.medpasquali.com.