
¿Sabías que un alto porcentaje de la población desarrollará algún tipo de alergia a lo largo de su vida? En los últimos años, estas patologías no han dejado de aumentar, afectando a la calidad de vida de niños y adultos. Desde la rinitis y el asma hasta patologías cutáneas como la urticaria, o sistémicas como la anafilaxia, las alergias pueden presentarse de múltiples formas.
Las alergias son reacciones del cuerpo humano, no generalizadas en todas las personas, y adquiridas después del nacimiento, que surgen ante la exposición a sustancias extrañas -alérgenos-; el cuerpo reacciona con intensidad a sustancias que normalmente son inofensivas.
Son varios los factores de riesgo para las alergias: atopia, historia personal de exposición a alérgenos, alérgenos ambientales (contaminantes o naturales), estilo de vida (p.e. obesidad) y condición del microbioma. La atopia es la tendencia hereditaria a producir reacciones alérgicas.
Existen varios tipos de alergias: respiratoria (rinoconjuntivitis, asma alérgica), a alimentos, a fármacos, a insectos (abejas, avispas), dermatitis de contacto (perfumes, cosméticos).
Entre los alérgenos más comunes tenemos polen, ácaros de polvo, picadas de insectos, caspa de animales, moho, insecticidas y alérgenos alimentarios.
Cada uno de nosotros tiene un patrón personal de alergias que activa su sistema inmunitario.
En Europa, se reconocen 14 alérgenos alimentarios: gluten, leche y derivados, cacahuate, sulfitos, huevos, apio y derivados, moluscos y derivados, crustáceos, semillas de sésamo, soja y derivados, altramuz y derivados, pescado y derivados, mostaza, frutos secos. Las alergias alimentarias son una reacción del sistema inmunitario que pueden hasta resultar fatales.
Las alergias alimentarias se producen cuando nuestro organismo considera que una sustancia es dañina y reacciona a ella de forma anómala. Por otro lado, la intolerancia alimenticia es la incapacidad del organismo para metabolizar adecuadamente algún alimento, lo que puede generar molestias.
La reacción de nuestro cuerpo ante los alérgenos puede causar inflamación en la piel, las mucosas nasales, las vías respiratorias o las vías digestivas.
Síntomas: rinitis, conjuntivitis, picor en boca y garganta, asma, angioedema (hinchazón en cara, párpados, labios u orejas), urticaria, eritema (ardor y enrojecimiento), anafilaxia.

El shock anafiláctico es una grave reacción alérgica sistémica a un agente alérgeno; esta condición, potencialmente mortal, debe ser tratada con urgencia.
La anafilaxia puede ser causada por picaduras de insectos (abejas, avispas y otros himenópteros), alimentos, fármacos o agentes físicos. En menores, son más comunes las anafilaxis por ingesta de algún alimento; en el caso de adultos, los fármacos son la principal fuente de anafilaxia.
Entre los síntomas de la anafilaxia tenemos: dificultad respiratoria por inflamación de lengua o garganta y/o constricción de las vías respiratorias; reacciones en la piel (enrojecimiento, picazón o aumento de temperatura); nausea, vómitos o diarrea; caída en la tensión arterial; y, mareos o desmayos.
La anafilaxia suele presentarse a los pocos minutos de la exposición al alérgeno, aunque en ocasiones la reacción puede tardar horas en aparecer.
En caso de anafilaxia grave, busque asistencia médica de urgencia. Aunque la crisis anafiláctica no sea grave o no persista, acuda a un especialista.
Además de la historia clínica, el especialista dispone de una serie de pruebas in vivo (sobre el paciente) o in vitro (análisis de laboratorio de fluidos o tejidos del paciente) para ayudarle a llegar a un diagnóstico.
Entre los tests in vivo tenemos: intraepidérmica (prick test usando una gota del alérgeno), intradérmica (inyección en la dermis de una pequeña cantidad de alérgeno), epicutánea (test del parche por 48h), exposición controlada de nariz/ojo/bronquio al alérgeno, toma controlada de pequeñas cantidades de alergenos alimentarios, toma controlada de medicamentos sospechosos de causar reacción alérgica.
En el caso de las alergias, es muy importante disponer de un buen diagnóstico antes de diseñar una estrategia de prevención y tratamiento que pueda resultar exitosa.
A partir del estudio de cada caso individual, el especialista educará al paciente sobre medidas preventivas y tratamiento de los síntomas; también, podrá recomendar tratamientos de inmunoterapia que buscan reducir la intensidad de las reacciones provocadas por alérgenos específicos (p.e. veneno de abejas o avispas).

El diagnóstico y tratamiento de alergias requiere de un enfoque multidisciplinar que incluya especialistas en medicina general, dermatología, endocrinología y nutrición. En Centro Médico Pasquali & Asociados disponemos de un equipo entrenado y con amplia experiencia en el tratamiento de alergias.
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